…Bueno, como iba diciendo el otro día antes de que los chicos que traen la compra me interrumpieran (por cierto, hay uno guapo guapísimo a rabiar -¿eso lo puedo escribir o será un “microfeminismo?-), alrededor de la cincuentena (algunas antes y otras después) las mujeres empezamos a notar “cosas raras” en nuestro cuerpo, mente y espíritu.
Y no. No se trata de efectos paranormales ni visiones ni levitaciones ni experiencias extracorpóreas ni encuentros en la tercera fase. Son, simplemente, “cosas raras”. A saber:
1. “Flamerás”, “acalorás”, fogonazos, sofocos o calores que te suben desde el pecho por el cuello hasta el rostro y de ahí hasta las puntas resecas y abiertas de tu pelo, pasando por las orejas, en los momentos más inoportunos, inesperados e insospechados, incluyendo las tres y cuarto de la mañana.
2. Aleteos, arritmias, palpitaciones, taquicardias y demás galopadas en el pecho, que te hacen pensar que tienes atrofiado el ventrículo izquierdo del corazón y que te va a dar un parraque ipso facto.
3. Una especie de mareo que si sí, que si no, que parece que te vas a desplomar o que flotas, o que todo te da vueltas, o que la que da vueltas eres tú, y el mundo, y la Tierra orbitando alrededor del Sol, o tú orbitando alrededor de Plutón. Yo qué sé!!!
4. Dolor de cabeza, jaqueca, migraña. No. No es la tan manida excusa, aunque lo parezca. Es que te duele el cabolo de verdad.
5. Digestiones pesadas, lentas y difíciles: dispepsia, hinchazón abdominal, ardor, acidez, reflujo gástrico, estreñimiento, meteorismo, gases, flatulencias… (vamos, lo que vienen siendo los pedos de toda la vida)
6. Dolores de huesos y articulaciones, contracturas y tirones musculares, inflamación de venas, varices y fascias varias.
7. Cambios en el estado de ánimo. Altibajos emocionales. Nerviosismo. Ansiedad. Depresión.
7.1. Ganas de llorar, sin y con motivo, que de todo hay en la viña del Señor.
7.2 Ganas de reírte, sin y con motivo, de todo, de todos, empezando por ti misma.
7.3. Ganas de gritar, casi siempre con motivo (entendiéndose como motivo cualquier cosa que te digan tu marido, tus hijos, tu madre, tu hermana, tu vecina del segundo, la señora que se cuela en la pescadería y esa que tu creías amiga pero en realidad es una “hijaputa” que te clava un puñal en la espalda cuando te das la vuelta -y a veces sin dártela-)
8. Sueño. Mucho sueño. Y cansancio. Y apatía. Y desidia. Y “vagueza” (si es que existe esa palabra). Y poquísimas ganas de hacer lo que sea. He dicho “lo que sea”. Incluyendo el sexo. Lo que nos lleva al apartado siguiente.
9. Libido por los suelos no, por el subsuelo. “-¿Ahora, Dami?¿En serio? ¡Ay,no! ¡Qué pereza! ¡Quita! ¡Tira “p’allá”! Ahora, no”
10. Y bueno, si al final te convencen o te decides, sequedad vaginal. Lo que provoca molestias y, en algunas ocasiones, incluso dolor.
11. Cambios y variaciones en tu menstruación: Igual se te adelanta que se te atrasa, que te viene, que no te viene, que tienes mucha cantidad durante pocos días o poca durante muchos, o mucha cantidad muchos días, o poquísima cantidad un solo día… Lo que sea. Casi todo vale.
Y 12. Un buen día (o malo, según te lo tomes) te deja de venir la regla para siempre.
¿Qué? Qué “t’ha paregut”?¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Pues imagínate a nosotras. Y que conste que la menopausia NO ES UNA ENFERMEDAD. Repito: NO ES UNA ENFERMEDAD. Como tampoco lo son ni el periodo ni el embarazo ni el parto ni el postparto. Simplemente son “cosas raras” que nos pasan. Mejor dicho: “cosas raras” que les pasan a nuestras hormonas al llegar a “cierta edad”. “Cierta edad”. Toma eufemismo!
Bien. Pues si tú, querida lectora, o tu madre, tu hermana, tu compañera, tu prima, tu mujer, tu jefa o una amiga, o la amiga de tu amiga también sentís “cosas raras”, lo primero que debéis hacer es acudir a vuestro médico para descartar cualquier dolencia física o emocional. Y después, cuando el doctor os confirme que habéis entrado o estáis a punto de entrar en la menopausia, sólo tenéis que respirar profundo, sonreír y empezar a transitar por esta nueva etapa de vuestra vida. Y de la mía.
Nos vemos.
Bueno. Nos leemos.

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